Adoración Eucarística Perpetua en España     Misioneros de la Santísima Eucaristía


TESTIMONIO DE NIÑOS QUE ADORAN A JESÚS Y OTROS DE LA ADORACIÓN PERPETUA

Extraídos de una charla que tuvimos en Francia con Marta de Diego que vive en la ciudad inglesa de Bath. Lo que más llama mi atención y creo que los lectores de este artículo es que detrás de muchos de estos relatos es una joven mujer madre de varios chicos que se ocupa de su hogar y de hacer conocer, amar y adorar al Señor. ¡Muchísimas gracias Marta por compartir esto con nosotros!

Adoración de niños

Lo que sigue es lo que Marta fue respondiendo a mis preguntas y la primera, que siempre la llevo en el corazón, es cómo hacer para que los niños adoren, por dónde empezar. Ella nos dice: “Para adorar con los niños empecé con mis hijos, reservé una hora de la adoración para que podamos adorar y puse un cartel por si otros niños venían con su madre. Vi que la música es muy importante para que los niños adoren. Cuando llegamos a la capilla primero ponemos una canción: “Jesus” que es muy suave y repite una y otra vez el nombre de Jesús. Le pedimos a los niños que se postren como los tres Reyes Magos delante de Jesús y rezamos la oración del Ángel de Fátima: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo y os ruego por aquellos que no creen, no adoran, no esperan ni te aman”. Después hacemos una oración muy bonita basada en San Pedro Julián Eymard, en la que se entregan totalmente para entrar en diálogo con Jesús. Por ejemplo, yo digo “Jesús, te doy mis ojos” y los niños dicen “Dame los tuyos”; “Jesús te doy mi boca” y ellos: “Dame la tuya”, y así las manos, los pies, el corazón, los pensamientos, los planes y al final digo “Lo más difícil, Jesús te doy mi voluntad”, y los niños dicen “Dame la tuya”. Los niños siguen postrados. Les digo “venís ahora del colegio tristes, o disgustados o enfadados, pero ya estáis aquí, Jesús os está abrazando”. Les digo también: “Aquí hay 15 niños de Bath. Podría haber otros niños mejores. Es un misterio porqué Dios os ha elegido a vosotros para estar en esta hora. En esta hora el Señor va a hacer milagros, porque todo lo grande que hace Jesús lo hace en silencio. Cuando termine esta hora se parecerán más a Jesús. Después de esta hora vais a estar llenos de Jesús y cuando deis un abracito a alguien, a vuestra mamá, a papá, en la calle a un vecino, les estáis dando un abrazo muy especial, el de Jesús”. Y luego otra canción en la que miran a Jesús y le adoran arrodillados o sentaditos y les cuento, por ejemplo, un milagro eucarístico o lo del obispo Fulton Sheen sobre la niña china, y luego otra canción. Les cuento también que un día santo Tomás de Aquino estaba mal y abrió el sagrario y metió la cabeza para rogarle a Jesús. Vosotros tenéis todo el cuerpo frente a Jesús y podéis pedirle. Les reparto papel y lápiz y ellos escriben su petición. La ponen en un jarrón grande que está frente al Santísimo. Pueden si quieren decirla en alta voz o no. Es impresionante lo que algunos niños le piden con total frescura y naturalidad. Después otra canción y la hora vuela. Terminábamos con un misterio del Rosario, pero ahora rezamos la corona de los cinco misterios. Así llegamos poco a poco. Y una canción a la Virgen para finalizar.

Los niños y el silencio de adoración

Hay un sacerdote, el P. Antoine de la comunidad de St Jean, dice que lo más importante es conducirles al silencio para que Jesús les hable en su corazón. Por ejemplo, miran a Jesús y se les hace repetir “Jesús confío en Ti”. Ahora más bajito y lo repiten. Al final: ahora sólo lo tiene que oír Jesús; y se ve cómo los niños mueven los labios y cuando están todos en silencio les dice: “Ahora sólo lo oye Jesús, nadie más”. Así los niños oran con el corazón.

Los niños y la misión

-Me decías que poniendo primero a adorar a los niños de ahí nació una misión, le pregunto. En Bath comenzamos una adoración mensual con los niños y luego llegó la misión de los Misioneros de la Santísima Eucaristía para poner la adoración perpetua. Eso lo consiguieron los niños.

-Ese era el secreto de san Juan Bosco. Cuando él necesitaba algo importante les decía a los niños para que se lo pidiesen a Jesús.

-¡Es verdad!

Madre anglicana

Una niña vino a la adoración de niños porque su amiguita venía y la niña trajo luego a la madre, que, aún siendo anglicana, es adoradora en la noche. Dice que cuando ella entra en la capilla, no sabe porqué, necesita postrarse. Viene dos horas y a veces cuando su marido está fuera de la ciudad, viene dos veces a la semana. Y ¡todo por la niña!

Madre y niños católicos

Otro caso: Una madre con tres niños de 6, 10 y 12 años a cuyos niños no les gustaba la iglesia porque se aburrían decidió llevarlos a la iglesia anglicana. Luego llamó para saber si había alguna actividad para niños e informándole de la adoración para niños los trajo. Ahora ella misma se volvió adoradora de la noche y da testimonio de cómo los niños, por la adoración, atrajeron a toda la familia hacia Jesús.

Colegio para cuarta casta y pozo en la India

Un día me llamó un sacerdote de la India. “Necesitamos fondos para niños de la cuarta casta (parias)”, me dijo. “Allí se los trata como animales. Lo único que los puede sacar de esta situación es a través de la educación”. “Necesitamos un colegio”, y yo le dije: Mira no sé cómo pero lo vamos a hacer. Los niños oraban. Les dije a mis hijos: Estas navidades los Reyes Magos, les gustaría pedirles un poquito de dinero para la India. El colegio costaba 42.000 euros. Yo sé -les dije- que Dios los va a multiplicar. Unos estaban contentos y otros no tanto. Vino la Navidad, los Reyes Magos y recogimos un poquito de dinero para la India y se lo mandé al sacerdote. Y él me dijo: “Eso es muy poco”. Le dije, Padre, lo sé pero también sé que Dios lo va a hacer si insistimos pidiendo ante la Eucaristía. Usted empiece. Un señor de la parroquia se enteró y me pidió que le enseñara el proyecto del Colegio. Tengo, dijo, una pequeña Charity. A los pocos días me llama y me dice: “Vamos a pagar todo el Colegio. Es nuestro aniversario de la Charity y hay un señor que ha donado todo el dinero”. En un año fue construido el Colegio. Hemos estado allí. Ahora necesitamos apadrinar a los 300 niños que van al Colegio. Cada niño necesita 115 euros al año para educación y comida. Así que le dije a mi hija pequeña el día de su cumpleaños Por qué en vez de regalitos no apadrinas a una niña y le mostré una foto. Dile a la gente que te traerá regalos que traiga un poquito para esta niña. Clara, mi hija, se puso a llorar porque, me dijo, “me encantan los regalos”. Bueno, lo que tú quieras, si no lo haces este año ya lo harás otro año. Y ella: “No, lo quiero hacer”. Ella decía “cuando pienso en los regalos lloro, pero cuando pienso en Sarita (que era el nombre de la niña de la India) me pongo contenta”. Llegó el día de su cumpleaños, la gente trajo donativos y se pudo apadrinar a la niña. Le dije a Clara, no te preocupes que Jesús siempre da más, 100 veces más. A la semana una adoradora de la noche me manda un mensaje y me dice: “Marta, tengo una bicicleta, ¿la quieres para tus hijas?” Dije “bueno”, porque siempre hay chicos en la casa, pero no pensé en Clara. Mi hija Teresa no la quiso porque ya tenía una. La señora adoradora dejó, al lado de la capilla, en una caja una bicicleta blanca, nueva, preciosa. Le dije a mi hija: ¿Ves? ¿Quién te iba a regalar una bicicleta en tu cumpleaños? Y ahora, gracias a tu sacrificio yo sé que muchos niños van a hacer lo mismo. Pues, ahora todos los niños adoradores han apadrinado a los chicos del colegio de la India. Estos son frutos de la adoración.

A los niños les digo que ellos son misioneros adoradores de Jesús en la Eucaristía. Estuvimos pidiendo para un pozo de agua en la India. Les propuse pedirlo a Jesús, les dije: Aquí, a Jesús en la Eucaristía, y vosotros vais a hacer un pequeño sacrificio esta semana y la próxima traéis el dinero. Lo trajeron y un señor pagó el resto del pozo. Valía 5.000 libras. Le comento yo: “Es como una figura de lo que es la AEP: con el poco de cada uno se logra el todo, pero tú tienes que dar ese poco. Esa hora a la semana es nada, pero puede ser parte del todo. Además, tú le das nada al Señor y Él te da todo.” A lo que Marta añade: No es lo mismo dar una hora a la semana que ir cuando quieras, porque cuando das esa hora estás renunciando a tus planes, un café con una amiga. Y dándosela a Jesús, Jesús es Señor de esa hora y al final poco a poco Jesús se hace el Señor de todas las horas.

Más que el 100x1

Una señora llegó a vivir a Bath -me cuenta Marta con entusiasmo- y en la Misa se enteró de la capilla de AEP y esta señora, recién llegada, dio su sí para una hora a la semana. Había hecho una hora a la semana y a la semana siguiente me la encuentro llorando en la capilla y al salir me dice: “Cuando vine aquí Jesús me habló y me dijo qué quieres que haga por ti, dímelo ya”. A mí me recordó el episodio de Bartimeo. “Le pedí un trabajo y una casa y ¡me lo ha dado ya!” Estaba ella como atónita, porque había pasado sólo una semana del pedido. Se me ocurrió decirle: Tú te has abierto a Jesús, recién llegada aquí y Él te da todo.

Otro caso fue el de una española, que me llamó y me dijo que quería una hora de adoración. A los dos meses me dio su testimonio, me contó: “Hace un año murió mi padre, la manera de repartir la herencia fue injusta y yo tenía en mi corazón un resentimiento por el que no podía perdonar a mi padre ni a mis hermanos. Fue por la adoración que logré perdonarlos y la paz volvió a mí”. ¡Bendito sea Dios!

Rescatada

Estuvimos en marzo en la India, en el sur, en una zona no cristiana donde hay una parroquia con 2000 personas de la cuarta casta. Hicimos una pequeña misión y una adoración para niños y otra para jóvenes. Ahora que lo pienso, en la adoración de jóvenes, esa misma noche, ocurrió que una de las jóvenes vino llorando y se tiró a los pies del sacerdote porque su situación familiar era horrible. Llevaba dos años casada y no tenía hijos, su marido la maltrataba y ella escapó y se fue a su casa y su padre abusaba de ella. Entonces escapó y vino a decírselo al sacerdote. Nos preguntábamos cómo podríamos ayudarla. El sacerdote al final decidió sacarla de esa ciudad pagándole un curso de inglés para poder ser profesora de un nuevo colegio de la India, porque tenía que ser profesora para poder independizarse. El mismo día de la adoración fue esto y ahora tiene una nueva vida. ¡Luego de una hora de adoración!

P. Justo

Sept. 2018

[ 27-09-2018 ]

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